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Así es el expediente judicial de Eduardo Dávila

Según el libro “Los jinetes de la Cocaína” del periodista Fabio Castillo, Eduardo Dávila Armenta, accionista mayoritario y dueño del Unión Magdalena, compró en la década del 70 un cargamento de marihuana para su comercialización. En 1977 se generaron las primeras órdenes de captura por tráfico dictadas en Tampa (Florida) y en Roma (Italia). Según la prensa de la época Dávila habría pagado una condena por narcotráfico en los Estados Unidos.

La afición samaria no olvidará una tarde de 1994, siendo las cuatro de la tarde del 16 de abril, en el estadio Eduardo Santos se libraba el duelo de segunda división entre los locales con Real Cartagena, cuando ocho hombres del Cuerpo Técnico de Investigación de la Fiscalía llegaron a su palco y lo detuvieron ante los ojos de un escenario completamente lleno.

En aquella ocasión, fue trasladado hacia Barranquilla y posteriormente enviado a la cárcel El Bosque, debido a que en una cabaña de su propiedad, en la playa de Bahía Concha, fueron hallado 1.900 kilos prensados de marihuana. La caleta marcó época. Más de 20 años después, Parques Naturales le aplicó la extinción de dominio y se quedó con el terreno y la cabaña. Fue condenado a 10 años de cárcel y le fue quitado el 25% de las acciones del equipo Unión Magdalena.

Durante 2009, la Fiscalía 25 Antiterrorismo se tomó Santa Marta para efectuar la captura de Eduardo Dávila para responder por presuntos nexos con paramilitares del Magdalena. Dávila se entregó dos semanas después, el 9 de marzo de 2009 y rindió indagatoria, luego, el 5 de mayo de 2011, la Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia ordenó el traslado de este proceso del distrito judicial de Santa Marta hacia la ciudad de Medellín, el 5 de mayo del 2011.

Dos años después de ordenar su traslado cuando estaba a punto de dejar la cárcel, la justicia lo volvió a condenarlo: el juzgado 1 especializado de Medellín lo condenó a 34 años de cárcel por el asesinato de Carmen “La Nena” Vergara Díaz-Granados. Un incidente que involucró miembros de la élite de la ciudad.

La occisa era la encargada de las finanzas de la viuda de Jorge Gnecco Cechar, quien había sido asesinado por el paramilitar Jorge 40. “La Nena” había sugerido a la viuda que no se relacionara con Dávila pue no era de su conveniencia. Vergara sobrevivió a un primer atentado en el 2005 pero fue asesinada un año después. Este es un crimen por el cual se señaló como responsable a Eduardo Dávila quien fue condenado a 38 años de cárcel.

En octubre del 2018, después de haber pasado seis años en La Picota de Bogotá, un juez ordenó su traslado para concluir su detención en su residencia y ver desde la comodidad de su hogar con vista al mar el ascenso del equipo que heredó de su padre.

Luego de 25 años de la penosa captura ante los ojos de una afición, un fiscal de la Dirección Especializada contra las Violaciones a los Derechos Humanos, valoró el abundante material de prueba y los testimonios obtenidos y el pasado lunes 19 abril, casualmente en la fecha de la conmemoración de los 68 años de la fundación oficial del club, se estableció que Eduardo Dávila Armenta sería el autor intelectual del crimen del juez penal especializado de Santa Marta (Magdalena), Javier Alfredo Cotes Laurens, mismo que lo condenó por tener dos toneladas de marihuana en su casa.

 

Con todos los líos judiciales del empresario del fútbol es inevitable pensar cómo repercute esto en el Unión Magdalena. Aunque el equipo ha tenido varios patrocinadores en su camiseta, muchos prefieren abstenerse por el temor de verse comprometidos ante la justicia. Hasta ahora se desconoce la realidad de cómo se maneja el equipo desde la privación de la libertad de su máximo accionista.

Por: Mary Sánchez

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