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“Investigar y probar es un reto constante que te obliga a dar lo mejor de ti”: Carlos Newball

Carlos Newball se considera un fiscal integral, apasionado a su profesión. A sus 59 años de edad se ha desempeñado como docente de derecho penal en la Universidad Libre de Barranquilla, además de otras responsabilidades en la Fiscalía General de la Nación. Actualmente es Fiscal Delegado ante jueces penales de la unidad de Delitos Sexuales CAIVAS.

Newball, barranquillero de nacimiento pero con raíces en San Andrés y Santander, es Oficial de la Reserva de la Armada Nacional en el grado de Capitán de Corbeta. También ha incursionado como escritor con la obra “identificación forense dactiloscopia”.

A propósito de su trayectoria profesional, Carlos Newball, contó a PRENSA NEWS algunas cuestiones de su vida en un diálogo que mezcla la cotidianidad con su pensamiento y acción.

¿Cómo llegó a ser fiscal?

Abandoné la Marina Mercante por la lejanía de la familia y en una oportunidad que tuve me inscribí para un curso de Detective Dactiloscopista en Bogotá, egresé y fui trasladado acá a Barranquilla en donde me asignaron a la Oficina de Certificados Judiciales y posteriormente a la Unidad de Levantamiento de Cadáveres. Allí tuve algunos jefes que me dieron excelentes consejos, recuerdo a José Luis Grillo, quien era Jefe de esa oficina y me otorgó mucha confianza señalándome constantemente como debía mejorar en el trabajo y a Emiro Rojas quien prácticamente me llevó a la Universidad Libre y me insistió en que me matriculara en la Facultad de Derecho para estudiar de noche, graduándome de abogado después de varios años, ya que tuve que suspender en dos ocasiones por traslados laborales a la ciudad de Riohacha y Bogotá, pero finalmente logré el título.

Buscando nuevos horizontes, ya como abogado y grafólogo y documentólogo, me ofrecieron un cargo de Jefe de Seguridad para la Costa Atlántica de una prestigiosa entidad bancaria, el cual acepté toda vez que me permitía adelantar una especialización, escogiendo la de derecho penal y criminología, tiempo después y por los cambios en el sector financiero renuncié y organicé una oficina de abogados con dos colegas, donde además tenia un laboratorio de documentología y realizaba experticios forenses al sector privado.

Ello me permitió, en un caso, tener contacto con los directivos de la Universidad Libre quienes me ofrecieron el cargo de Censor Seccional, que es la persona encargada de verificar que los reglamentos y estatutos administrativos y académicos se cumplan; en ese cargo permanecí unos años y apliqué para docente, siendo seleccionado en el 2006 aproximadamente, pues traía experiencia en otra iniversidad de la ciudad e igualmente en academias de investigación criminal; para el año 2007 la Fiscalía General de la Nación abrió concurso publico para aspirar al cargo de Fiscal Delegado, apliqué y fui nombrado en el 2009, desempeñándome inicialmente en Campo de la Cruz, posteriormente en la Unidad Local, en la Unidad de Vida y en estos momentos en la Unidad de Violencia Sexual.

¿Por qué no escogió otra carrera?

Porque me fascina el derecho penal, la investigación criminal, el uso que podemos darle a las ciencias forenses para resolver un caso y como a través de la investigación podemos lograr que se sancionen a los presuntos responsables de una conducta delictiva para un orden justo y una mejor convivencia pacífica.

¿Ha sido difícil su carrera como fiscal?

Considero que no, porque me encanta mi trabajo, desde mi juventud me atrae la investigación judicial y esto es lo que he hecho, primero como perito, ahora como Fiscal Delegado.

¿Qué es entonces lo más difícil que ha vivido en su etapa como fiscal?

Yo creo que las consecuencias que nos ha traído la pandemia, el aislamiento, adaptarse a las investigaciones y a las audiencias virtuales; llevar el trabajo a la casa, por lo sensible del tema.

¿Cuál es su mayor temor con respecto a los que a diario vive?

Pues yo diría que no culminar exitosamente los casos de violencia sexual que llegan a mi Despacho, lo que puede suceder por varias razones, en especial porque la victima no conoce al agresor.

¿A qué se dedica en sus ratos libres?

A leer, me encanta la lectura como fuente del conocimiento, como la experiencia vivida, sumado a la música; pero en especial, en vacaciones, me complace conducir por carretera y conocer lugares especiales de nuestro país, compartir con las personas, degustar las variedades gastronómicas y admirar los bellos paisajes colombianos.

Una anécdota que recuerda tanto…

Pues hace aproximadamente cuatro años estuve realizando audiencias con capturados durante tres fines de semana seguidos, porque, de forma coincidencial, las personas eran aprendidas con órdenes de capturas vigentes los fines de semana y el inicio y culminación de las audiencias no pueden aplazarse, Deben realizarse dentro del término legal.

Al tercer fin de semana, un domingo, decidí invitar a la audiencia a mi esposa y le señalé que culminada la misma la invitaba a almorzar, como una forma de compensar el no estar con la familia en el descanso. Se inició la audiencia y por ser domingo la sala estaba completamente vacía, solo estaban el juez, el secretario, el capturado, el defensor y mi persona. Mi esposa estaba en el lugar donde se sienta el publico sola; al entrar a tomar la decisión el juez la miraba como tratando que entendiera las razones jurídicas para imponer una medida de aseguramiento intramural; culminada la audiencia ella se acerca a mí y el juez la mira y dice: “Doctor, ¿la señora es su esposa?. Todo el tiempo pensé que era la esposa del capturado”. Eso nos causó risa y le dijo que qué pena, que él había llegado y la audiencia comenzó enseguida y no había tenido tiempo de presentarla. Siempre recordamos esa anécdota.

Por: Juliette Paredes

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