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Sobreviviendo: ángeles sin cuarentena

Ahora estoy escuchando una voz de tono medio, que denota fuerza, experiencia, resiliencia y mucho optimismo.

-Entonces, ¿desde cuándo está sin trabajo?

– Tres o 4 meses antes de la pandemia.

-Y, ¿cómo ha hecho para sobrevivir en esta pandemia?

-Dios no me abandona. Me ha mandado ángeles.

Tres meses antes de la pandemia, sin empleo, pero con la generosidad de algunos, los pesos que le restaban otros de negocios, la poca y a la vez mucha ayuda del padre de sus hijos, podía seguir alimentando a uno de sus dos retoños, quien vivía con ella en una casa de arriendo.

Cuando el gobierno decretó la cuarentena, las cosas se complicaron…

La historia de supervivencia en tiempos de pandemia de ‘De Jesús’, (nombre que usaré para llamar a este personaje mujer), empieza así:

EL INICIO

Sentada en una casa en la que no residía hace más de 20 años, en un municipio del Atlántico, y que la hacía sentir amada pero un tanto frustrada, esperaba la llamada de un nuevo inicio laboral. Había sido retirada de la empresa en la que prestó sus servicios por ocho años, y se mantenía esperanzada en algo mejor.

De pronto, un titular en un noticiero nacional de 7:00 pm, anunciaba el primer caso positivo para coronavirus y el inicio de casi medio año en cuarentena.

Con cuarenta y tantos años de edad y con el dinero cada vez más escaso, sus hijos la mantenían de pie. Su hijo mayor, un universitario próximo a ser profesional, se encontraba en otra ciudad y era ayudado económicamente por su progenitor, y su hija menor, había decidido dejarla a cargo del padre, para poder irse a otra ciudad en busca de una buena oferta laboral, sin perjudicar la vida académica de la pequeña, que luego se vio afectada por la cuarentena.

Pasaron uno y dos meses de cuarentena y el almacén donde iba por días a trabajar, se había visto obligado a cerrar, para evitar contagios. Había perdido capital de su negocio de ventas con catálogos y ya no tenía dinero para poner en marcha otro. ¿Qué iba a hacer?

EL ENREDO

Su vida se convirtió en un día a día de los hombres primitivos: todo lo que conseguía era comer.

Avanzaban los días y ya la cuarentena en Colombia iba por 4 meses.  En una ciudad vista por todos como fuente de desarrollo, no veía oportunidad.

Con los huevos de una gallina que su hija pequeña tenía viviendo en el patio de la casa de sus abuelos maternos, donde De Jesús vivía, sabía que tendría ‘la liga’ para una de las comidas del día.

Cierto día, la pequeña fue premiada por su papá con unos billetes y monedas por su disposición y ayuda en el negocio independiente, que no dejaba ganancias millonarias, pero servía, ¡para lo prioritario!

El mismo día, antes de que cayera la tarde y el estómago de “De Jesús” seguía haciendo estruendos hambrientos. La pequeña llegó con los cachetes hinchados de una sonrisa y un envoltorio de dos billetes y monedas que no eran más de cinco mil pesos, para dárselos a su mamá. De Jesús iba a dormir esa noche con el estómago lleno de arroz y huevo. Y la satisfacción de que las nueve personas que vivían en la casa, también cenarían ese día.

Una ayuda alimentaria del alcalde municipal, los amigos, esos de los que se ponen ‘la 10’ y te ayudan, ‘los ángeles’ que Dios mandó a De Jesús, fueron suficiente para llenar los estómagos de su familia por varios días.

Pero, la situación se volvió a complicar.

“Aún no he comido, pero, bendito sea Dios”

“Pensamos que no íbamos a comer hoy, pero no sé cómo conseguimos para la cena. Ya comimos todos”

Frases repetitivas de “De Jesús” en los días más críticos de la cuarentena.

CASI SOLUCIÓN

El nuevo empleo de su hijo mayor y dos llamadas de una bolsa de empleo, aumentaron las esperanzas-

Aunque de la bolsa de empleo siguen sin volver a llamarla, cuando mandó su hoja de vida, el sol parece volver a salir con un inigualable arcoíris que marca el fin de tantas lluvias, tormentas y cielos oscuros en la vida de “De Jesús” en los días de cuarentena.

Ahora, unos ‘ángeles’, volvieron a poner un catálogo de venta en sus manos, para iniciar un nuevo negocio.

Tiene plan de comprar su propio celular, para contarnos en una próxima llamada lo bien que la está tratando la vida, porque esta historia la conocimos por medio del celular que obtuvo de aguinaldo su hija pequeña en navidades pasadas.

Por: Adriana Ricardo

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