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La lucha del Museo Romántico contra el deterioro y el olvido

La Barranquilla de antaño, conservada en la mansión de las hermanas Freund, está amenazada con ser consumida por el comején, las travesuras de palomas y el olvido de gran parte de la comunidad.

Hace más de siete años, los ingresos del Museo Romántico, que dependía de auxilios, donaciones y actividades propias del museo, se fueron deteriorando hasta esfumarse por completo y llegar al punto de cerrar, hace cuatro años.

Su guardián y director fundador, Alfredo de la Espriella, casi abatido por el alzhéimer, que ha puesto en jaque la grandiosa historia que guarda la edificación que donaron las hermanas alemanas a su querida Barranquilla, pues, de la Espriella la conserva en los rincones de su memoria, que seguramente hoy desconoce.

Con el distrito cerca y a la vez tan lejos, el museo busca levantarse de su tropezón.

“El distrito está presto a tratar de ayudar, pero legalmente no pueden invertir en una entidad privada”, expresó Jaime Donado Baena, presidente de la Junta Directiva del Museo Romántico, quien, junto a 8 personas más, trata de devolver vida al recinto.

“El museo no se va a caer”

El grupo integrante de la junta directiva del Museo tiene detrás de ellos a vigías voluntarios. Como parte de un programa del Ministerio de Cultura, conformado por estudiantes y otros comprometidos, que han sido capacitados para conocer más del museo y son, actualmente, una ayuda directa a la junta.

Madeleine Castaño, una joven arquitecta, egresada de la universidad del Atlántico y que actualmente coordina el grupo de vigía, se une a mediados del 2019 al museo con un deseo y ganas de contagiar a su generación.

“Siento un deseo de conocer cada aspecto que tiene que ver con el crecimiento y la historia de la ciudad, porque me gusta. Estoy aquí para poder aportar y ayudar desde mi experiencia como arquitecta todo lo posible. Cuando conocí a fondo las problemáticas del museo, me comprometí al 100% con esto”.

El señor Jaime Donado, expresa unas esperanzadoras palabras para la continuidad del museo y el patrimonio de Barranquilla, diciendo que, “el museo no se va a caer”, y se asegura de ellos, visitándolo semanalmente, en el que camina y vigila por varias horas sentado cerca a la ventana izquierda de la mansión.

Planea, junto a la asamblea, un mantenimiento que abarque toda la edificación, incluyendo los objetos que allí reposan; una posible ampliación si Mincultura lo permite y lograr una presentación más valiosa para para el público.

Es por ello que contemplan la posibilidad de recibir ayuda de los sectores privados, el distrito, la gobernación, la nación, ayuda profesional de todas las áreas y un proyecto que cree medios para generar ingresos permanentes y que pueda ser directamente con la sociedad.

Con la pandemia el plan se ha retrasado, pero se mantiene de pie y se espera que pronto la máquina de escribir del ilustre Gabo vuelva a ser motivo de asombro, junto a las cartas del libertador, periódicos de antaño, algunos recuerdos de las primeras celebraciones del Carnaval y el resto de la historia en forma de objetos.

Por: Adriana Ricardo