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La cultura picotera de Barranquilla se tomó un break

Los imponentes y gigantescos aparatos de tocadiscos que retumban con alta potencia los distintos sonidos del caribe colombiano están a la espera de ser encendidos nuevamente por sus dueños y poner a sonar todos y cada uno de sus parlantes. Se trata de los “Pick Up”, o mejor conocidos por los barranquilleros como “picós”, una puesta en escena que converge entre el baile y la música una idiosincrasia cultural de Barranquilla.

Los sonidos musicales que producen estas majestuosas máquinas son de alto calibre fiestero. De allí surge la costumbre de bautizarlos y pintarlos con identidad propia. Tanto son los voltajes, tamaños y alturas de estos, que en ocasiones no caben por ninguna puerta y tienen que ubicarlos sobre los andenes de las esquinas de los barrios.

No obstante, pese a la pandemia que atraviesa el país, los amantes de la cultura picotera se encuentran ante un ‘break’, y con las ganas exhaustivas de volver a sonar sus grandes amplificadores.

Ítalo Gallo Serrano, el orgulloso dueño del tradicional picó el “Coreano”, recuerda cómo eran las fiestas con su ´tanque musical´ antes de la pandemia.

“A donde llega mi picó, la gente enseguida se emociona, la alegría, la música; todo es felicidad” dijo el propietario del picó.

La ´bestia musical’ que tiene 40 mil vatios de potencia; 48 parlantes en bajo, 42 medios y 60 twitter, se encuentra a la espera de salir nuevamente y contagiar a todos los barranquilleros con buena música.

“Esto se irá mejorando paulatinamente. Sin embargo, los picós serán los últimos en salir”, agregó Gallo.

Con los tocadiscos, columnas de sonido y el inmenso baúl donde se guardan las colecciones de CD preferidas por los propietarios y la clientela, se compone el artefacto que forma la melodía perfecta: cada fiesta es distinta por la música que retumban los picós.

Julio Cesar Lobo es el propietario del sensacional, fenomenal, espectacular; ‘Gran Lobo’. Con más de cinco años de trayectoria este picó ha conquistado el mercado rumbero haciendo toques en los lugares más adquisitivos de la ciudad de Barranquilla.

“Hemos tocado en las discotecas del norte y del sur, en la casa del Alcalde, en el salón Jumbo Country. Hemos ido a Panamá. Dependiendo del sito, así se acomoda toda la programación musical. Pero una celebración con el ‘Gran Lobo’ es una fiesta que se goza”, expresó el picotero.

Con más de 5 turbos; uno de doce bajos, dos de ocho bajos y dos de cuatro bajos, y 32 columnas; cada una con un parlante de medio y dos unidades de brillo. ‘El gran Lobo’ es el único picó del mundo que tiene una emisora las 24 horas y una fan page con más de cien mil seguidores.

“Ahora mismo no estamos tocando. Pero tenemos el portal web que se llama ‘el Gran Lobo en directo’, en el cual sonamos por la fan page. Esa es una forma de que el picó siempre este en el corazón de los seguidores”, dijo Lobo.

Los toques de estas maquinas musicales funcionan por hora, y dependiendo de la zona así mismo varía su precio.

“Un toque estaría costando alrededor de 900.000”, expresó Luis Salas, dueño del picó el ‘Master’.

Con más de cinco años de trayectoria en esta cultura picotera. El picó el ‘Master’ tiene 3 bafles; dos de seis parlantes y uno con cuatro. Su propietario, Luis Salas, se encuentra a la expectativa de que esta crisis sanitaria termine lo más pronto posible, para así, sacar su ‘tanque musical’ y con sus sonidos crossover, poner a bailar a todo el pueblo barranquillero.

“Por el momento los dueños de cultura picotera nos encontramos en un ‘break’. Sin embargo, ahora que esto termine pienso hacerle el relanzamiento a uno de mis picó, para ello tengo a varios artistas del gremio musical que serán participes de este lanzamiento. Mientras tanto, estamos descansando de los toques” dijo el picotero.

Por: Liz Castelar

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