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El maestro más querido de Uruguay es Oscar Tabárez

“Sigue aunque todos esperen que abandones. No dejes que se oxide el hierro que hay en ti. Haz que en vez de lástima, te tengan respeto, cuando por los años no puedas correr, trota, cuando no puedas trotar, camina, cuando no puedas caminar, usa el bastón” – Teresa de Calcuta

Un verdadero maestro no se limita a conocer los contenidos de una asignatura si no que también conoce a cada uno de sus estudiantes. Y, aunque muchos crean que la docencia no tenga nada que ver con el fútbol, aquella premisa que dice que el deber del maestro es ayudar, es la clave del éxito de Óscar Washington Tabárez Sclavo, técnico de Uruguay.

Tanto la docencia como el puesto de estratega son profesiones llenas de ingratitudes. Tabárez escogió ambas como vocación. Con tiza y guardapolvo daba clases en primaria en simultáneo con su vida como futbolista, al convertirse en técnico se dio cuenta que el fútbol de Uruguay necesitaba despojarse de aquel rotulo de pegadores y tramposos para enseñar valores técnicos y éticos.

La identidad futbolística basada en la actitud y la confianza logró la clasificación a la Copa del Mundo en 1990, 2010, 2014 y 2018 y a los 73 años, es récord en años y presencias en la selección. Ostenta el récord mundial de ser el técnico con mayor cantidad de partidos dirigiendo a una misma selección nacional (Uruguay), además es el director técnico de la Selección charrúa que más partidos, y durante más tiempo ha dirigido.

El maestro padece el síndrome de Guillain-Barrè, una neuropatía crónica que afecta a los nervios periféricos responsables de conectar los órganos y músculos del cuerpo con el sistema nervioso central, por ello ha convertido aquel verso de la santa misionera Teresa de Calcuta en la consigna de su vida, siente que fue escrita para él.

No es muy habitual ver a un técnico desde la raya dependiendo de bastones y una silla eléctrica para su movilidad tanto los partidos como entrenamientos y aunque las cámaras siempre están mirando a los 11 hombres que se matan por conseguir el gol, el ejemplo del “Profe” es el que hace que se despierte “La garra charrúa” para que los 11 jugadores del terreno luchen hasta la extenuación.

Tabárez sigue siendo aquel docente que enseñaba en los barrios de Cerro, Paso de la Arena. Quizás hoy el bastón lo sostenga a él. Pero el maestro gane, pierda o empate seguirá sosteniendo a sus jugadores pues él más que nadie sabe que el maestro da y el alumno recibe sin devolver.

Por: Mary Sánchez

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