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Dominical: Grados en Uninorte; Cuando los sueños te dan alas, Cristina, Jesús y José.

Por: William Ahumada Maury

La noche de la ceremonia de graduación el gran salón de la Universidad del Norte estaba cargado de magia.

En medio de un centenar de jóvenes vestidos impecablemente, perfumados, rigorosamente peinados y abotagados por los nervios, estaban Cristina Isabel, José Miguel y Jesús David, viviendo el sueño de haber llegado a una meta, que los certifica como guerreros de la vida.

Al escuchar su nombre -de labios de una de las presentadoras de la gala- Cristina Isabel se levantó con dificultad, miró a la concurrencia con su bella sonrisa y arrastró tras de sí un segundo y prolongado aplauso, al mostrar con orgullo, que no sólo acababa de superar con éxito el duro desafío académico, sino que había dejado atrás el espíritu derrotista que impone su discapacidad física para moverse.

Cristina, hermosa, de piel de nácar y de carácter fuerte, es hoy una psicóloga que tiene clara una meta:

-No tengo nada que festejar. Mi lucha apenas comienza-

Y luego el aplauso atronador fue para exaltar el esfuerzo de José Miguel Herrera Acuña. Apoyado en su bastón, pero impulsado por la alegre visión de un rostro feliz José Miguel tomó el diploma de manos del decano Alberto De Castro y lo mostró a la concurrencia. El mensaje que recibieron quienes felicitaban a estos jóvenes era claro: para volar sobre la pista de la felicidad, no hacen falta un par de poderosas piernas.

Con el nuevo llamado, Jesús David Gonzales Cruz -convertido en una bola de nervios – comenzó a mirar -desde adentro- a una nueva dimensión de la vida. Recibir el diploma que lo acredita como Comunicador Social- en medio del atronador crepitar de las palmas de los concurrentes- es apenas el primer peldaño de una escala de sueños que tiene la noble finalidad de convertirse en la voz de la población discapacitada de Colombia ante el mundo.

-Ahora veo más. Miro más lejos con los ojos del alma. Tengo mi vista abierta al mundo. Entiendo que, frente a los sueños de la gente, no hay obstáculos – dijo Jesús David en un emotivo discurso en una ceremonia de celebración con su familia.

Cristina Isabel, Jesús David y José Miguel, son tres jóvenes reunidos frente a los retos de la vida por la condición de sus discapacidades. A ellos, con anhelos -para muchos insalvables por ser hijos de familias con poca capacidad económica- los ungió una fuerza interior que los convirtió en guerreros.

Los sueños de Cristina Isabel  

Cristina Isabel Suarez Guzmán es la cuarta de seis hermanos. Nació y creció en el barrio Villa Estefany de Soledad. Su padre, Urbano Suarez -policía pensionado- abandonó a la familia – y ella – enfrentó al mundo y sus desafíos, de la mano con sus cinco hermanos y su abnegada madre.

Cristina es una jovencita que sobresale por una sonrisa hermosa y una disposición permanente a seguir adelante con sus metas.

-Nací prematura. Llegué al mundo a los siete meses y en el proceso tuve un episodio que la ciencia identifica como paraparesia espástica, que se manifiesta con una rigidez involuntaria en los músculos de las piernas y termina por privar a los pacientes de la movilidad. Yo he luchado desde niña y soy una convencida que esta condición no puede truncar mis sueños- dice.

Xiomara Guzmán, la madre de Cristinas Isabel es un soporte vital para la nueva psicóloga. Verla desde hace dos décadas guerrear con su hija a cuestas, se volvió común en las calles del barrio Villa Estefany, de Soledad.

-Siempre soñé con ser Psicóloga. Y siempre tuve presente que la Universidad del Norte iba a ser parte de mis realidades. A través del ICETEX logré un crédito especial que me cede el 25 por ciento de la deuda por mi condición y estudié la carrera de mis sueños – reconoce.

Y agrega:

-Quiero hacer una maestría en Estados Unidos. La universidad me esta apoyando. Quiero trabajar en temas de psicología de la inclusión y apoyar a la población de discapacitados de Colombia y del mundo. Por otro lado, voy a terminar un libro que estoy escribiendo y recoge mis experiencias de vida. Es un libro de autoayuda para los discapacitados del mundo. Con la ayuda de Dios esto será pronto una realidad- asegura.

Cristina Isabel hace deportes tres veces por semana, les da tiempo a sus amigos y le pone una fuerza sin límites a sus sueños. Ella, más que piernas, les pone alas a sus sueños.

Las metas de Jesús David

Jesús David Gonzales Cruz nació prematuramente -a los seis meses- y fue víctima de la negligencia del cuerpo medico de un hospital público:

-Me metieron en una incubadora y no me protegieron los ojos. Los rayos de calor me quitaron la vista para siempre. Pero fui un discapacitado visual un poco rebelde. Nunca aprendí a leer por el sistema braille. Mis hermanos siempre fueron solidarios y me leían y escribían las tareas.  En el colegio Comunal Mixto de Ciudad Modesto, donde me gradué de bachiller los profesores me hacían pruebas por aparte con las tareas. Cuando entré a la Universidad del Norte me hice experto en el sistema JAUUS -lector automático de pantalla- y puede desarrollar todos mis estudios por mi propia cuenta.

Jesús David dice que se formó como Comunicador Social por su padre, Pedro Manuel Gonzales, un humilde albañil que enseñó el camino a su hijo, sin proponérselo:

-Mi papa ponía noticias todos los días en el radio que había en la sala y eso, fue haciéndome una idea de lo importante que era ser periodista. Dentro de esos programas que escuchaba mi padre, me encantaban los de deporte. Un día me dije: voy a ser periodista deportivo y comencé a gestionar la forma de ingresar a la Universidad del Norte. Unos amigos me acercaron a la empresa Tecnoglass en donde me premiaron con una beca especial por mis buenas notas del bachillerato, con un promedio de 4.66.

Jesús David nunca se anduvo por las ramas y visitó una tarde al reconocido periodista deportivo Mike Fajardo, quien le dio un chance en su programa “Los Dueños del Balón”.

-Tenía apenas unos días visitando RCN y Mike salió de la cabina y me dejo al aire solo. Durante algo mas de cuatro minutos estuve al aire hablando de un tema de fútbol, nunca abandoné el tema y mantuve contacto con los oyentes. Cuando llegó me felicitó por haber sostenido la trasmisión- trae como anécdota.

José Miguel y su gran meta

José Miguel Herrera Acuña tiene 27 años y un cumulo de sueños que piensa realizar lo más pronto posible ahora que se graduó como Comunicador Social. Solo le pide a Dios más tiempo para prepararse y alcanzar los más altos logros académicos para ayudar desde su trabajo a la población discapacitada de Colombia y el mundo.

También tuvo un nacimiento prematuro. Por falta de oxígeno al cerebro, adquirió una condición identificada en la ciencia como parálisis cerebral espástica, una discapacidad que afecta la movilidad de los pacientes, como efectos de una tensa rigidez muscular.

Es hijo del administrador de empresas Javier Herrera y Claudia Acuña. Camina apoyado en un bastón y “necesita mas tiempo para poder realizar pronto estudios superiores en las ciencias de la comunicación”.

-Quiero realizar estudios de posgrados para montar programas especiales de inclusión de la población discapacitada de Colombia. Muchas, pero muchísimas personas en condición de discapacidad andan por el mundo sin orientación para enfrentar al mundo. Por eso la Comunicación para el Cambio Social es mi meta de fondo. Un programa macro que se oriente a ser el soporte de esa comunidad discapacitada-

-Este es apenas mi primer paso. Ya me gradué y pienso seguir estudiando, porque la lucha apenas comienza- dice con seguridad.