Confirman condena a dos coroneles por explotación sexual en escuela de cadetes

El Tribunal Superior de Bogotá ha ratificado la condena de 10 años y cinco meses de prisión para dos altos oficiales retirados de la Policía por su implicación en actos de explotación sexual. Los condenados son el coronel Jerson Jairo Castellanos Soto, exjefe de seguridad en el Congreso, y el mayor Wilmer Torres, exjefe de sección en la Escuela de Cadetes de la Policía General Santander.

Los hechos, que se remontan a los años 2005 y 2006, involucraron a cinco jóvenes alféreces que fueron víctimas de constreñimiento a la prostitución. Según la denuncia, Castellanos Soto frecuentaba la Escuela de Cadetes, ubicada en el occidente de Bogotá, donde ganaba la confianza de los cadetes mediante regalos e invitaciones, para posteriormente inducirlos a realizar actividades sexuales.

El mayor Torres, por su parte, facilitó los encuentros al permitir la salida de los jóvenes de la escuela, asegurando así que participaran en los actos sexuales promovidos por Castellanos Soto. “Wilmer Torres, al ser superior de las víctimas, aprovechó ese mundo para manipular sus conciencias, con presiones para que accedieran a las pretensiones de Castellanos de intercambiar sexo por dinero u otros beneficios“, indica el fallo del tribunal.

Durante el proceso judicial, los testimonios de los cinco alféreces fueron clave para establecer la culpabilidad de los dos coroneles. “Las víctimas se encontraban en un contexto restringido de autonomía (libertad e igualdad) por subordinación, pues reconocieron la existencia de una disciplina que determinaba la manera como debían comportarse,“ señala uno de los apartes del fallo.

La Sala Penal del Tribunal Superior de Bogotá desestimó el recurso de apelación presentado por la defensa de los acusados y ratificó la condena inicial, dándole validez absoluta a los relatos de los alféreces, quienes detallaron las presiones y amenazas sufridas para mantener en secreto los hechos.

“Decirle a las víctimas que arruinarán sus carreras o que recibirán represalias, si no accedían, es una manipulación de su conciencia y voluntad, para que accedieran al objetivo de su conducta, esto es, que satisficieran a Castellanos a cambio de dinero o dádivas,“ sostiene el fallo, destacando la coacción ejercida por los oficiales. 

A pesar de las presiones y el miedo evidenciado por los alféreces durante las etapas del proceso, el Tribunal aseguró que los actos de explotación sexual efectivamente ocurrieron, afectando la libertad e integridad sexual de las víctimas y comprometiendo su carrera policial futura.

El caso ha generado un impacto considerable dentro de las fuerzas militares y la sociedad colombiana, al poner en evidencia las vulnerabilidades y los abusos de poder que pueden existir dentro de instituciones tan respetadas como la Escuela General Santander.

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