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Arabia Saudita está llena de mujeres valientes

En un país en que incluso el ejercicio físico en público es considerado indigno para las mujeres, Halah Alhamrani ofrece un sentimiento de emancipación desde un complejo residencial, detrás de cristales opacos y sin una señalización exterior que indique la actividad que se desarrolla.

Según los principios morales heredados por la ley islámica, las mujeres siempre deben estar bajo la tutela de un hombre, ya sea su padre o su marido. El sistema de tutela deja a las mujeres en una situación de vulnerabilidad dentro de su hogar, por lo que muchas ha sufrido abusos, incluso para colocar una denuncia necesita la aprobación del tutor.

En este país de Asia Occidental no hay ningún centro de refugio para mujeres en peligro de sufrir abusos o que huyen de ellos, pero lo que sí hay es un gimnasio exclusivo para mujeres, llamado Flag (Fight Like a Girl – Pelea como una chica) en la ciudad occidental de Yedá, en la costa del Mar Rojo.

El gobierno, bajo el dictado del joven príncipe heredero Mohamed bin Salmán, dinamizó el deporte femenino. Cuatro mujeres del país participaron en los Juegos Olímpicos de Rio en 2016, después de que sólo dos inaugurasen la representación femenina olímpica de Arabia Saudita en Londres-2012. En 2016, la princesa Reema bint Bandar fue designada para supervisar el desarrollo del deporte femenino en el reino, orientado hacia la educación física obligatoria para las chicas, que estuvo prohibida hasta 2014.

Fue en ese instante que la boxeadora y artista marcial saudí de 44 años, Halah Alhamran comenzó con un gimnasio que va más allá del deporte.

“He tenido chicas que han sido maltratadas. Luego a través del boxeo y del kick boxing han encontrado su poder interior. No es algo que ocurra de manera consciente. A medida que va pasando el tiempo te vas sintiendo más fuerte. Lo más importante para mí no solo es tener fuerza física, sino mental. En este país las mujeres lo necesitan, deben sentirse con poder durante alguna etapa de sus vidas”, comentó la entrenadora y propietaria del gimnasio.

A este lugar acuden cerca de 150 mujeres, la mayoría de ellas sauditas que se atreven a quitarse las abayas, la tradicional túnica negra que cubre el cuerpo de las mujeres.

Por: Mary Sánchez

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